Los ovarios funcionan como glándulas mixtas, esto es, glándulas endocrinas que secretan hormonas al torrente circulatorio (estrógenos y progesterona primordialmente), y glándulas exocrinas con la maduración y liberación del ovocito.

Como glándulas productoras de hormonas, forman parte de un complejo sistema, el sistema endocrino. Su efecto es sistémico, esto quiere decir que afecta a todo el cuerpo, por lo que tiene una regulación rigurosa que es lo que permite que funcione de manera adecuada, permitiendo que el ciclo ovárico cumpla su función de maduración y liberación del ovocito.


Otra característica importante de los ovarios es que ellos al encontrarse laterales al útero, es decir a los lados del mismo, se los llama órganos anexiales o como órganos anexos, al igual que las trompas uterinas.
Además para mantenerse en su posición cuentan con el ligamento redondo que lo fija. Al igual que el resto de los órganos de nuestro organismo, los ovarios pueden verse afectados por diversas patologías, siendo de especial mención entre ellas, los quistes, debido a su alta frecuencia e incidencia en mujeres jóvenes.

Se denomina "quiste" a una especie de cavidad, constituida por un saco o bolsa (cápsula) cuyo contenido es líquido, el cual aparece en un tejido u órgano. En el caso de los ovarios, esta bolsa llena de líquido suele formarse en su parte externa, conocida como corteza ovárica.

Con mayor frecuencia se presentan en mujeres en edad fértil, y por lo general, son pequeños, inofensivos y no causan síntomas significativos, e incluso pueden llegar a desaparecer espontáneamente.

Los quistes en los ovarios o quistes ováricos se estudian dentro de las masas anexiales, siendo una masa anexial aquella que se ha encontrado bien sea en las trompas de Falopio, el ligamento redondo, los ovarios y las estructuras internas del ligamento ancho, cuya función es fijar al útero en su posición y brindarle soporte, por el pasan vasos sanguíneos, linfáticos y ganglios.

Si bien el término "masa anexial" resulta algo vago, se le ha asociado de manera frecuente en la práctica clínica diaria con "tumor o quiste ovárico", ya que estos son las patologías de este tipo más frecuentes, por encima de lesiones en la trompa o incluso el útero.

El diagnóstico de estas tumoraciones, ya sean sus características funcionales benignas o malignas, constituye un hallazgo frecuente en la práctica clínica diaria . Al hablar de benignidad o malignidad hay que tener claro lo que esto significa. Una patología benigna es aquella cuyo desarrollo en el cuerpo a pesar de hacer daño en el organismo, no es una enfermedad que ponga inminentemente en riesgo la vida de la paciente. Por otra parte, las enfermedades malignas son aquellas cuya evolución puede llevar a la paciente a una muerte próxima, está asociado principalmente al cáncer. De acuerdo con algunas literaturas, los quistes ováricos representan la cuarta causa de ingreso hospitalario, afectando más comúnmente a mujeres jóvenes, entre los 15 y 45 años, siendo en éstas edades la causa más frecuentes las de origen funcional.

En otras épocas de la vida, como en la perimenopausia o en la postmenopausia y también en las prepúberes, se impone la necesidad de estudiarlos de inmediato, ya que en estas edades existe mayor riesgo de malignidad, sobretodo para las mujeres mayores de 60 años, dado que estas edades la función hormonal está ausente.


Aunque suele ser un diagnóstico común, las estadísticas sobre su incidencia varían mucho de acuerdo a la población estudiada. Por ejemplo, en Norteamérica, alrededor de un 10% de las mujeres que requieren evaluaciones quirúrgicas consultan por tumores ováricos, estimándose unas 60.000 intervenciones de este tipo al año. El mayor número de situaciones corresponden a casos benignos, siendo el cáncer de ovario una enfermedad de baja incidencia. Entre las masas en los ovarios, un gran porcentaje son quísticas, y dentro de éste, los quistes ováricos funcionales integran una fracción considerable. Del resto, el mayor número lo constituyen las neoplasias, siendo la mayor parte benignas.

De tal modo que para establecer el diagnóstico correcto y el abordaje más adecuado, se debe realizar una evaluación efectiva considerando el riesgo de malignidad según el contexto clínico de cada paciente.

Los quistes ováricos suelen pasar inadvertidos debido a que son asintomáticos, o su clínica es menor por lo que no despierta preocupación en la mujer.

En ocasiones pueden aparecer episodios de dolor pélvico, el cual puede ser cíclico (en relación con el ciclo menstrual) o no, y otras veces suelen manifestarse con alteraciones en el ciclo menstrual.

Estos quistes pueden ser clasificados de muchas maneras, la forma mas común es por su funcionalidad.
Es decir, quistes funcionales cuando producen hormonas y modifican por tanto el equilibrio hormonal de la mujer que los padece.

Estos tienden a ser pequeños y su mayor efecto se ve en el ciclo menstrual. En estos casos surgen trastornos menstruales, como ciclos irregulares o menstruaciones muy abundantes o escasas. Asi mismo pueden presentar otro tipo de cambios corporales que están asociados a efectos hormonales, como aumento del vello corporal o cambios en el apetito.

Los quistes no funcionales son aquellos que no son productores de hormonas, simplemente ocasionan lo que se denomina un "efecto de masa", es decir, ocupan un espacio en la pelvis y comprimen los órganos vecinos.

Estos pueden ser más grandes y pueden torcerse o sangrar, causando dolor en la mujer. Este tipo de quistes pueden llegar a ser muy peligrosos para la mujer y llevarlas a una hospitalización e incluso a una cirugia cuando se tuercen o se rompen. Son de difícil diagnostico si no se conoce de su presencia ya que pueden dar síntomas similares a los de la apendicitis.

Ya que los ovarios son órganos pares, es importante tener en cuenta la localización de los quistes, sobre todo cuando el dolor es un síntoma frecuente o incluso cuando aparece de manera súbita.

Cuando los quistes son unilaterales, es decir están en uno de los ovarios y no en ambos, los síntomas que puedan dar, si son producto de su presencia en el órgano y no de su función, serán localizados en el lado donde están (Izquierdo o derecho).

Por lo general los quistes benignos únicos son los que pueden poner en riesgo la vida de la mujer y presentar síntomas de tipo abrupto que requieren atención. Si sabes que tienes un quiste en un ovario y sientes un dolor intenso de ese lado, que bien empezó levemente hasta intensificarse o lo hizo de manera súbita, es preciso que comentes a tu médico tratante de la presencia del mismo.

Por otro lado, si los quistes son multiples, pequeños y primordialmente funcionales, tienden a encontrarse en ambos ovarios y su efecto en la mujer no se ve modificado por estar mas en uno que en otro ovario.

Para su diagnóstico, en la actualidad existen múltiples métodos que, apoyados en la clínica y los estudios de laboratorio, ofrecen la posibilidad de llegar al diagnóstico más exacto.


Desde el sencillo examen ginecológico bimanual, hasta la moderna resonancia magnética nuclear, se disponen de muchas pruebas diagnósticas, cada una con una indicación específica para su realización.

Tradicionalmente la prueba de elección es el ultrasonido, ya sea pélvico o transvaginal, ofrece la posibilidad de confirmar la existencia de una masa ovárica, así como determinar su contenido y clasificarla como quística o sólida.

Así mismo, el ultrasonido, ofrece otras características importantes para la decisión del tratamiento, como lo es el tamaño de la masa, la presencia de múltiples neoformaciones, la vascularización de la misma, entre otros hallazgos que pudieran encontrarse en esta patología.

Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos y científicos actuales, resulta ser prácticamente imposible diferenciar clínicamente los casos benignos y los malignos, por lo que en muchos casos, el tratamiento quirúrgico se enfrenta al temor de practicar una cirugía por una lesión benigna menor, frente al riesgo de no extirpar un cáncer ovárico.

Por tal motivo, siempre es recomendable consultar al médico especialista ante cualquier inquietud, para un correcto diagnóstico y tratamiento; es posible que el especialista, posterior al análisis y estudio de su caso particular, recomiende dar seguimiento al quiste y de esta manera de vigilar su crecimiento y cualquier inconveniente que pudiera presentarse. El tratamiento para los quistes en los ovarios dependerá de muchos factores, entre ellos la presencia de sintomatología, la edad de la paciente, así como de su historia médica personal y familiar.

Como segundo síntoma más común están los signos de perturbación hormonal. Como resultado de la producción incrementada de estrógenos por estimulación de células del ovario llamadas células de la capa granulosa, lo cual puede alterar la menstruación normal.

Presentándose metrorragias o sangrados entre los ciclos menstruales, aún en niñas antes de la pubertad o mujeres posmenopáusicas.

De igual forma, el sangrado y las características del mismo constituyen un síntoma importante.

Al ser el resultado de una disfunción hormonal, los quistes funcionales se asocian a sangrado menstrual irregular. Estos se pueden presentar como oligomenorrea (ciclos menstruales mayores a 35 días), metrorragia (sangrado entre las menstruaciones), e incluso hasta amenorrea (ausencia de sangrado menstrual), lo que a su vez se traduce en alteraciones en la fertilidad femenina.

De hecho, la principal causa de amenorrea secundaria es el síndrome de ovario poliquístico.

Conocer la relación del dolor con el ciclo femenino es un dato clave en el diagnóstico, así tenemos que un dolor cíclico puede verse en el contexto de una endometriosis con un endometrioma acompañante; un dolor de inicio brusco, agudo e intenso puede ser signo de una torsión ovárica temprana, una rotura de un quiste hemorrágico o de un absceso tuboovárico.

Otras veces, más que dolor la paciente percibe es una sensación de presión mal definida a consecuencia de distensión de la cápsula ovárica. Además el dolor también puede reflejarse en la espalda baja, y confundirse con padecimientos urinarios o musculares.

Otro síntoma muy común son los signos de perturbación hormonal.
Como resultado de la producción incrementada de estrógenos por estimulación de células del ovario llamadas células de la capa granulosa, lo cual puede alterar la menstruación normal presentándose metrorragias o sangrados entre los ciclos menstruales, aún en niñas antes de la pubertad o mujeres posmenopáusicas.

Así mismo puede darse una virilización, es decir, aparición de características masculinas en las mujeres, principalmente denota la aparición de vello en zonas como la región facial, la línea alba, entre otras propias del sexo masculino, lo cual puede ser consecuencia de una mayor producción de andrógenos por estimulación de las células tecales del ovario.


De igual forma, el sangrado y las características del mismo constituyen un síntoma importante. Al ser el resultado de una disfunción hormonal, los quistes funcionales se asocian a sangrado menstrual irregular, que puede presentarse como oligomenorrea (ciclos menstruales mayores a 35 días), metrorragia (sangrado entre las menstruaciones), e incluso hasta amenorrea (ausencia de sangrado menstrual), lo que a su vez se traduce en alteraciones en la fertilidad femenina.

De hecho, la principal causa de amenorrea secundaria es el síndrome de ovario poliquístico.
Algunos quistes pueden causar un dolor sordo o agudo en el abdomen por distención de la capsula ovárica debido a su diámetro mayor, sobre todo durante la realización de ciertas actividades.

Incluso los quistes grandes constituyen un factor de riesgo para la torsión ovárica, cuadro que supone una emergencia ginecológica de resolución quirúrgica.

Menos frecuente, podemos encontrar otros síntomas como fiebre, náuseas, vómitos, sobretodo en cuadros agudos como la torsión ovárica y la rotura de un quiste ovárico.

En estos casos también se presentan signos de irritación peritoneal como el dolor a la descompresión del abdomen (Signo de Blumberg), o por otro lado estos síntomas podrían hacer referencia a la infección del quiste y su transformación en absceso.

Ante la presencia de signos y síntomas tan llamativos como estos es de suma importancia acudir a la sala de emergencias, en especial si ya se conoce la presencia de quistes en uno o ambos ovarios, esta podría ser una situación que podría poner en riesgo la vida.

Además de estas situaciones complicadas, es importante buscar atención medica ante cualquier trastorno del ciclo menstrual o la presencia de cualquiera de los síntomas más sutiles que se han descrito anteriormente, especialmente si persisten en el tiempo.

La única manera de estar determinar la presencia de quistes en los ovarios es acudiendo a tu medico especialista y que se practique una ecografía ginecológica.

Es posible que se experimenten algunos de los síntomas mencionados y se decida acudir a una consulta médica, si se hace un análisis completo lo mas probable es que se lleguen a diagnosticar los quistes como causa de las molestias o alteraciones menstruales.

Sin embargo, muchas veces se diagnostican durante el control anual que toda mujer debe realizar.
Aparecen como un hallazgo incidental, lo que podría poner en al quien los padece porque nunca tuvo síntomas.

Es preciso recordar que muchas veces estos quistes no serán sintomáticos y una vez aparecen en el control ginecológico si no representan ninguna señal de alarma, lo mas probable es que tu medico te pida que mantengas un control por unos meses para asegurarse que no afectaran la salud mas adelante.

En la mayoría de los casos los quistes ováricos no tendrán gran incidencia en la salud femenina, muchas veces desaparecerán espontáneamente o con un tratamiento bastante sencillo en unos pocos meses.

Sin embargo, dependiendo de las características y del tipo de quiste que sea, pueden resultar en complicaciones, que afectan desde el ciclo menstrual hasta pueden llegar a poner en riesgo la vida de la mujer.

Cuando se tratan de quistes de gran tamaño estos pueden romperse o torcerse como ya se mencionó, esto implica una cirugía para solucionar el problema y pone en riesgo a la paciente.

Algunas clases de quistes como los hemorrágicos, pueden provocar dolor intenso e invalidante, estos pueden llegar a volverse quirúrgicos, pero muchas veces se auto limitan.

La consecuencia mas temida por las mujeres es que estos quistes puedan afectar la fertilidad, realmente solo el síndrome de ovarios poliquisticos tiene un componente que puede ver limitada la fertilidad, el resto de las patologías quísticas raramente tienen este tipo de efecto.

Otro gran temor cuando se diagnostica cualquier masa pélvica es que esta puede transformarse o tratarse de cáncer. La mayoría de los quistes ováricos son completamente benignos, es decir, no están vinculados con el cáncer de ovario.


Existen algunas excepciones a esto, en ciertos tipos de lesiones benignas de rápido crecimiento que tienen potencial de malignizarse, sin embargo esto es muy raro. Además, los quistes simples, es decir, que posean un solo componente, es un signo claro de benignidad.

La mayoría de los quistes que aparecen en los ovarios se ven influenciados por estímulos hormonales que regulan de manera fisiológica la maduración de los folículos y la ovulación. Estos son los quistes funcionales y los anticonceptivos inhiben la acción de estas hormonas en el ovario.

De esta forma, este tratamiento sirve para diferenciar entre un quiste de tipo funcional y uno que sea por otra causa, ya que si se trata de algo estimulado por las hormonas que inciden en el ovario desaparecerá con dos ciclos de anticonceptivos.

Además, ayuda a controlar de manera eficiente los síntomas relacionados con los quistes, especialmente los trastornos menstruales.

El principal uso de los anticonceptivos es regular las menstruaciones. Actualmente este tratamiento es el de elección principalmente para el síndrome de ovarios poli quísticos, sin embargo en otros casos se prefiere un tratamiento expectante o a base de otros fármacos.

Muchas veces se asocia el sobrepeso con los quistes ováricos, pero la verdad es que no existe relación real entre ellos, exceptuando en el caso del síndrome de ovarios poliquisticos, en el cual el sobrepeso esta presente con frecuencia.

En este caso, el sobrepeso se hace presente como resultado de las alteraciones hormonales que conllevan el síndrome, en el cual hay una alteración del metabolismo de los carbohidratos y de la insulina, esto produce que ganar peso sea muy fácil para las mujeres que lo padecen.


Además, el exceso de grasa corporal agrava el cuadro, dado que esta grasa aumenta la resistencia a la insulina que acompaña al síndrome y favorece la formación de testosterona, siendo de esta forma un círculo vicioso en el que el síndrome de ovarios poliquisticos favorece el sobrepeso y el sobrepeso agrava el cuadro.

Aún no se han establecido con exactitud los mecanismos que intervienen en la génesis de los quistes ováricos.

Se sabe que su incidencia varía de acuerdo con los caracteres demográficos de las pacientes, oscilando alrededor del 5 y el 15%.

Entre los mecanismos que conllevan a la formación de un ovario con quistes, la aparición de nuevos vasos sanguíneos representa uno de los pasos esenciales.

Tanto en la fase folicular, que es la fase del ciclo ovárico de la mujer donde los ovocitos en el ovario comienzan a crecer y madurar, como en la fase luteínica, que es la fase del ciclo ovárico posterior a la ovulación, aparecen fisiológicamente quistes en los ovarios que encierran al ovocito durante su proceso de maduración y que posterior a la liberación del ovocito, dan lugar a la formación del cuerpo lúteo o cuerpo amarillo, cuya función será la producción de hormonas (progesterona) para mantener el embarazo hasta el origen de la placenta alrededor del tercer mes de gestación.

En ambas fases, es fundamental la formación de nuevos vasos sanguíneos, pues este proceso, que tiene lugar en la corteza ovárica alrededor de estos quistes funcionales, es lo que hará posible la nutrición de los folículos (ovocitos en maduración) y la conducción de factores hormonales necesarios durante el proceso de ovulación, fecundación y gestación, gracias a la comunicación con el torrente sanguíneo.

Otros mecanismos que igualmente toman parte en algunos procesos ováricos patológicos que conducen a la formación de quistes foliculares son las alteraciones del eje hormonal donde el hipotálamo, la hipófisis y el ovario son las glándulas involucradas, y los consecuentes desequilibrios hormonales se pueden observar en patologías como el síndrome de ovario poliquístico (anteriormente conocido como síndrome de Stein Leventhal), el síndrome de hiperestimulación ovárica y neoplasias benignas y malignas de los ovarios.

Así mismo, de acuerdo con las características del tipo de tejido, las masas quísticas de los ovarios se pueden clasificar en: aquellas originadas por la proliferación neoplásica de las células epiteliales o estromales, células que dan sostén al ovario, que son las neoplasias quisticas de ovario, y las que se forman como resultado de una perturbación del proceso fisiológico de la ovulación, que son los quistes ováricos funcionales, éstos últimos los más diagnosticados en la mayor parte de los casos.

El distinguir entre ambos tipos muchas veces no se logra sólo con bases clínicas, por lo que se hace necesario solicitar estudios de imágenes, marcadores tumorales, entre otros. Además de las neoplasias y de los quistes de origen funcional, es necesario mencionar los procesos inflamatorios como causantes de la formación de algunos tipos de masas ováricas, entre ellos los abscesos ováricos, los endometriomas, la torsión ovárica, y hasta el embarazo ectópico de localización ovárica.

Estos últimos causan síntomas llamativos, de los cuales el dolor pélvico de moderada a fuerte intensidad es el principal, pero puede haber fiebre y otros síntomas asociados. Requiriendo intervención médica de urgencia.

En síntesis, en la génesis de los quistes ováricos intervienen numerosos mecanismos poco dilucidados hasta ahora, donde la formación de nuevos vasos sanguíneos y las alteraciones hormonales figuran como importantes responsables de estos trastornos; el resto de los factores que intervienen en su formación dependen del tipo de quiste que se forma (funcional, neoplásico, inflamatorio), de patologías subyacentes y de su carácter de benigno o maligno. Por tal motivo, los quistes ováricos deben estudiarse y tratarse como una entidad clínica compleja.

El termino blastoma ovárico hace referencia a una masa ocupante de espacio que se forma a partir de células del ovario y que puede ser sólido, de contenido líquido, conocido como blastoma quístico de ovario o mixto.

Aunque el termino blastoma en general hace referencia a tumores malignos, en el caso del blastoma ovárico esto no es así, cuando se detectan masas ováricas el termino blastoma se utiliza para referirse a estas como sinónimos para otros términos como quistes, en el caso de que sean líquidos, o tumores en caso de que sean sólidos, que en su mayoría son benignas.

Estos no son quistes ováricos propiamente dichos, pueden surgir de estructuras que estén anexas a estos órganos, en su mayoría vestigios embrionarios.

Por lo general los quistes paraováricos son las expresión de embarazos ectópicos que se implantan en las fimbrias de la trompa o en estructuras cercanas al ovario. Otra causa de estos quistes son los endometriomas, aunque su apariencia tiende a ser mas heterogénea que un quiste pueden confundirse.

Cualquier masa que aparezca en el ovario o cercana a él debe ser estudiada y evaluada en el tiempo. Ya que puede tratarse de algo que no tenga ninguna repercusión en la vida de la mujer como puede tratarse de una situación que podría complicarse en el futuro.

Los anexos son los órganos que se encuentran a los lados del útero, estos son las trompas uterinas y los ovarios.

Cualquier enfermedad que afecta estos órganos se conoce como patología anexial. En líneas generales se utiliza cuando no se precisa con claridad la ubicación de la enfermedad en la trompa o en el ovario, también en caso contrario, cuando afecta a ambos órganos de forma simultánea.


Un ejemplo de esto es la enfermedad inflamatoria pélvica que afecta tanto ovarios como trompas. En resumen, la patología anexial engloba una serie de enfermedades que afecta a los trompas, los ovarios o ambos.

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